Movimiento
¿Cómo empezar si moverme me cuesta?
Reconoce tu capacidad de hoy y elige un comienzo que puedas observar y ajustar.
Empieza por la capacidad que tienes hoy. Compararte con lo que hacías antes puede dificultar una decisión sencilla: elegir una actividad manejable y el apoyo que necesitas para hacerla.
Prueba una cantidad que puedas atender con calma. Observa cómo te sientes durante el movimiento y cómo te recuperas después. Esa información te ayuda a ajustar el siguiente intento y a reconocer cuándo necesitas orientación.
Una silla, un apoyo o ayuda de otra persona pueden facilitar algo que quieres volver a hacer. Tu propósito puede ser concreto: participar en una salida, desplazarte con más comodidad o realizar una tarea cotidiana.
Elige un comienzo propio
- Piensa en una actividad cotidiana que te importe recuperar.
- Identifica el apoyo o la adaptación que necesitas hoy.
- Observa tu respuesta antes de aumentar la exigencia.
Adapta la actividad a tus condiciones e indicaciones individuales. Si aparecen síntomas nuevos o importantes, busca atención profesional.
